9M: Ok, se están haciendo pruebas, pero son muy pocas y, en su mayoría, poco confiable

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Somos un proyecto en desarrollo que quiere informar a los 9 millones de boricuas sobre Puerto Rico con una perspectiva global.

Si te sientes abrumadx con la cobertura de COVID-19, nosotras también y queremos ofrecerte un resumen de la situación.


¿Qué es la que hay con el COVID-19?

El pasado jueves, el mundo superó 1 millón de casos de COVID-19, tan solo tres meses después que se reportó el brote en Wuhan, China. En total, son 183 países combatiendo el virus a la vez.

Y, desafortunadamente, esto va pa’ largo. Lo más pronto que se espera una vacuna es para principios de 2021. (Así que pichéale a las curas mágicas por WhatsApp, pero sigue tomando agua con limón).

Pero, ¿dónde están las pruebas? #WandaLasPruebas

Bueno, de que hay pruebas, hay pruebas; y, de que se están “comprando pruebas”, se están “comprando pruebas”, desde que la gobernadora lo anunció el pasado 16 de marzo. Pero, eso realmente no debe ser razón para bajar la guardia, porque, por ejemplo, hoy mismo nos enteramos cómo el gobierno comprometió $40 millones en la compra de pruebas rápidas. Y, lamentablemente, sabemos que con pruebas rápidas no se resuelve mucho. 😬

Esto está muy cabrón

Existen cientos de pruebas que podríamos utilizar, sí. Pero, algunas de estas no están aprobadas por la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA, por sus siglas en inglés), ni tampoco son confiables. Lo que se conoce como “prueba rápida” en Puerto Rico es una prueba de sangre que lo que hace es detectar los anticuerpos del COVID-19 en la sangre de la persona que se sospecha está contagiada.

Hay dos problemas con esto:

1) No están aprobadas para diagnóstico.

2) Pueden dar falsos negativos, porque una persona que todavía no muestre síntomas no ha generado los anticuerpos que darían positivo en esta prueba.

Del otro lado, existen las pruebas de reacción en cadena de la polimerasa (PCR, por sus siglas en inglés). Estas pruebas son moleculares; son las más certeras, confiables y recomendadas por expertos. Pero, son más costosas. Una prueba rápida puede costar unos $15 (aunque parece que a Puerto Rico no “le hacen precio”) versus las PCR que cuestan $55.

¿Y Estados Unidos no tiene un plan?

Estados Unidos no tiene un plan nacional y la respuesta ha sido politizada.

La administración de Trump ignoró una guía establecida por la administración de Obama sobre cómo manejar una pandemia que recalca la importancia de las pruebas y el equipo médico.

Por ejemplo, no fue hasta esta semana que el gobernador de Georgia se enteró que las personas asintomáticas pueden propagar el virus. Irónicamente, en la capital de ese estado está la sede de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades​ (CDC, por sus siglas en inglés) que hace un mes alertó sobre cómo se transmite el virus.

Fuente: BBC

“Estados Unidos ha tenido una de las peores respuestas al momento, y estamos dependiendo de ellos”, nos dijo la Dra. Giovanna Medina-Guerrero, directora ejecutiva de Ciencia Puerto Rico, organización científica que ha levantado la voz de alarma desde ya hace un mes.

En estos momentos, Estados Unidos tiene la mayor parte de casos con 337,274, según las cifras de la Universidad de Johns Hopkins. En América Latina han reportado 41,906 casos, según publicó el sábado, 4 de abril, la Organización Panamericana de Salud.***

Trump está poniendo el peso de las estrategias de contención en los gobernadores. 🙂

¿Así que le toca a Wanda?

Por alguna razón, que todavía no es evidente, el gobierno de Puerto Rico, teniendo la potestad de diseñar su propio plan, decide invertir dinero y confiar la vida de todos los puertorriqueños en estas pruebas que ya se ha demostrado que no son confiables.

¿Qué puede ir mal con eso? Nada, solo que si das un falso negativo, y realmente tienes el virus, te “dan de alta” y pasarías a poner en riesgo a toda persona con quien entres en contacto. #Chilling

¿Alguien lo está haciendo bien?

Corea del Sur y Singapur han podido disminuir el impacto del virus haciendo pruebas masivas, aislando los casos positivos y rastreando el contacto. Singapur, una isla con alrededor de 5,212,000, a la fecha, ha declarado tres veces menos muertes que Puerto Rico, aunque tienen un 30% de más casos reportados… y lo hicieron sin declarar un toque de queda.

Hace tres semanas, la Organización Mundial de la Salud (OMS) ha hecho claro que lo más importante para combatir el COVID-19 es hacer “pruebas, pruebas, pruebas”. Y cuando comparas las distintas estrategias nacionales, te das cuenta de cuán importantes son las pruebas masivas.

Prueba de la pobre respuesta que ha tenido Estados Unidos se hace claro cuando lo comparas con Corea del Sur. Ambos países identificaron su primer caso positivo el 19 de enero, pero, mientras Trump decía que el virus iba a desaparecer como un milagro, Corea del Sur hacía 10,000 pruebas diarias. Algo así como cuando, una semana después Deseda, la entonces epidemióloga del Estado, nos dijo que en Puerto Rico estábamos bien, porque Italia estaba cerca de China.

Corea del Sur pudo administrar tantas pruebas porque, semanas después del brote en Wuhan, ya habían cuatro compañías coreanas que desarrollaron pruebas a base de un modelo de la OMS.

La culpa siempre es huérfana

El gobierno de Puerto Rico continúa poniendo la responsabilidad de la salud pública casi enteramente en el pueblo. Nos dicen que lavándonos las manos, quedándonos en casa y desinfectando hasta la compra evitamos esta pandemia.

Durante la última conferencia de prensa, la gobernadora, Wanda Vázquez, hizo un llamado a que si conoces a alguna persona que tenga en su poder alguno de estos materiales que necesitamos, que llamen al 787–523–0801.

Creo que conocemos a varios científicxs interesadxs que tienen alguito que aportar.

Entonces, ¿hay alguna esperanza?

¡Sí, siempre! Como hacemos en Puerto Rico, la gente ayuda a la gente, y los científicos criollos siguen dando cátedra.

Hay algunas comunidades en Puerto Rico que están tomando el rastreo de contacto en sus propias manos. La epidemióloga Fabiola Cruz López diseñó un sistema municipal de rastreo de casos para el pueblo de Villalba. Y ya está dando resultados.

Epidemióloga Fabiola Cruz, quien actualmente es candidata doctoral en Microbiología y Zoología Médica. Su enfoque de investigación es epidemiología molecular. Crédito: El Nuevo Día (27/febrero/2020)

Según la estrategia lanzada a finales de la semana pasada en el pueblo de la región central, así se debería trabajar un rastreo de forma eficiente:

  1. Primero, identificas el caso positivo.

  2. Se toma su información, un nombre, número o dirección.

  3. Esa información pasa a un equipo de investigación que son quienes identifican a las personas con quien esa persona tuvo contacto durante los últimos 14 días. Durante este tiempo, esa persona pudo haber estado demostrando síntomas o no.

  4. La lista de personas se divide entre contactos directos e indirectos.

  • Contacto directo: una persona que estuvo más de 30 minutos a su lado y a menos de seis pies.

  • Contacto indirecto: personas que estuvieron en algún espacio donde estuvo esa persona (como, por ejemplo, los empleados de un supermercado que esta persona visitó durante esos 14 días).

5. Una vez tienes esa hoja de contactos directos e indirectos, pasa al equipo de seguimiento que los monitorea por 14 días. A esas personas que estén en esa lista, se les exigirá una cuarentena preventiva de 14 días en su hogar. Durante ese tiempo, el equipo de seguimiento le llamará para mantener un monitoreo de los síntomas.

6. Si se identifican síntomas, se referirá a un médico para que también se le realice la prueba. Si en 14 días no presenta síntomas, se le da “de baja” del sistema de rastreo, pero se le provee una línea a la que debe llamar en caso de que presente síntomas.

Cruz López expresó asombro que el gobierno no está tomando los datos de todas las personas a que le hacen pruebas. “Me parece increíble que de una prueba no tengan un número de teléfono, me parece increíble”, expresó en entrevista radial con WIAC740.

O sea, esto quiere decir que tú, que estás en Tinder, probablemente, tiene más números de personas que el Departamento de Salud de Puerto Rico.

Por su trabajo implementando las recomendaciones de OMS en Puerto Rico, la epidemióloga y alumna de la UPR se lleva nuestro premio de la Boricua de la Semana.

Un problema social

Además de un problema de salud, la respuesta a la pandemia es un reto social.

Bajo el toque de queda, se exacerban asuntos como la violencia de género, la seguridad de personas sin hogar, la estabilidad económica y la reubicación de jóvenes en residencias estudiantiles.

Y ahora, algo pa’ subirte el ánimo.


Consejo de la semana

Empezando mañana, la CDC está recomendando que todo el mundo se ponga máscaras al salir. Y antes que vayas a la farmacia a comprar, considera hacer la tuya. Juan Botta nos mostró cómo hacerlo paso por paso en su Instagram. Y Bad Bunny ya venía haciéndolo moda hace mucho.

SUBE NOTA (🐰)

Se la tenemos que dar a Bad Bunny que, además de darnos el video de “Yo Perreo Sola”, nos sorprendió con el soundtrack de la cuarentena.

Palabras con luz

“Mira — sigan tranca’o. Se está arreglando el medio ambiente porque no estamos saliendo pa’ la calle. ¡Vieron que la plaga somos nosotros! No hay una especie más invasiva que nosotros, brothel. Nosotros somos la verdadera plaga, ¿oi’te?” — Arcángel


9 Millones está escrito por las periodistas independientes Edmy Ayala y Camille Padilla Dalmau. Déjanos saber qué te gusta y qué podríamos mejorar a través de email info@9millones.com